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CELEBRATIONS ARCHIVES
FESTIVIDADES NAVIDEÑASLas fiestas navideñas son el más significativo ejemplo del folklore puertorriqueño. Es donde más se resaltan nuestras costumbres y tradiciones ya que en ellas se escucha más la música típica, la trova, el aguinaldo y se deja sentir lo que es ser el verdadero jíbaro. Las celebraciones navideñas comienzan temprano en diciembre y no se terminan hasta mediados de enero, sin olvidar las famosas octavas y octavitas que son celebraciones dedicadas a los Tres Reyes Magos. Como parte de estas fiestas es común en la isla decorar con luces de colores y adornos alusivos a la Navidad dentro y fuera de la casa, llevándose a cabo muchas veces una sana competencia entre vecinos, del mejor alumbrado o decoración. Además es muy importante para el puertorriqueño colocar un pesebre al frente de su hogar, representando así la solemnidad de las fiestas que se dan en honor al nacimiento del niño Jesús. Es una muy bonita costumbre el ir a visitar conocidos y familiares llevándoles trullas, parrandas y/o asaltos navideños que no son otra cosa que una comparsa de músicos con aguinaldos donde no faltan los instrumentos típicos del país tales como el güiro, las maracas y el cuatro puertorriqueño. Estas visitas suelen durar hasta el amanecer y muchos de los visitados se unen a estas trullas, aumentando el número de parranderos en cada casa visitada. En las Iglesias se celebran las Misas de Gallo o de Aguinaldo, donde al amanecer los devotos llevan a cabo servicios con cánticos religiosos alusivos a la Natividad. Estas misas duran por nueve días consecutivos y terminan en Nochebuena, el 24 de diciembre, donde la participación familiar es prioridad ya que los niños juegan un papel muy importante siendo parte del elenco en la representación de los personajes de la ocasión como ángeles, pastores, reyes magos y por supuesto, la sagrada familia. En los hogares en la Nochebuena se reúnen familiares y amigos en pos de fiesta y parranda. En la isla se ha adaptado la costumbre europea y anglosajona de la llegada de San Nicolás, o Santa Clós, donde los adultos se intercambian regalos navideños y los niños se levantan el Día de Navidad, 25 de diciembre, para buscar sus regalos debajo del árbol de Navidad. El 28 de diciembre es lo que se conoce como el Día de los Inocentes, un carnaval donde los adultos se disfrazan (vejigantes), y secuestran a un niño varón (el primogénito) de cada familia. Para recobrar al niño su familia tiene que ofrecer regalos y dulces, entonces se hace una parada con comparsas de tipo carnavalesco. Esta tradición se originó en las Islas Canarias de donde hubo una gran inmigración a la isla de Puerto Rico estableciéndose mayormente en el pueblo de Hatillo y donde aún se llevan a cabo estas celebraciones. En el resto de la isla se lleva a cabo algo muy parecido al “April Fool’s Day” por lo cual las personas se toman el pelo los unos a los otros. En la despedida de año, 31 de diciembre, se hace una gran celebración, se cierran calles para hacer fiestas entre vecinos donde cada cual comparte su comida, postres y parrandas, o simplemente esperan la llegada del nuevo año. Muchas veces una persona se viste de anciano y otros de niño representando al viejo año y otro al nuevo. También se despliegan fuegos artificiales. Para deleite de algunos y disgusto de la mayoría los ruidos estridentes son la nota discordante. Al tocar las doce campanadas, entre los que se quedan esperando el Año Nuevo algunas personas comen uvas (una por cada campanada) esperando buena suerte, otros tiran agua, procurando limpiar la casa de lo malo y dejar entrar lo bueno. Otros lo esperan para reflexionar sobre los sucesos pasados, quizá con la esperanza de que en el nuevo año sea diferente o mejor. Mientras unos se divierten y otros reflexionan es común oír en la radio “El Brindis del Bohemio”, poema dedicado a la mujer, especialmente a la madre. En víspera de Reyes los niños se preparan para recibir a Gaspar, Melchor y Baltasar el día 6 de enero y de ahí en adelante comienzan las octavitas que muchos lo toman como excusa para seguir la fiesta y la parranda. Pero como dice el dicho, “lo bueno dura poco”. EPIFANIA
Los Tres Santos ReyesEl Día de Reyes se ha mantenido en la cultura puertorriqueña como un día especial en las celebraciones navideñas. Aunque de origen español, el Día de Reyes en Puerto Rico ha cobrado una identidad propia en nuestra cultura. Nuestros abuelos solían visitar a familiares y amistades que vivían muy lejos, los cuales no veían en largo tiempo. Cubrían grandes distancias montados a caballo (de ahí los Reyes a caballo y no en camello). Cruzaban montes y quebradas llevando a cuestas obsequios, tal como hicieron los Tres Reyes Magos, y por supuesto, con su güiro, sus maracas y su cuatro. Al encontrarse con sus familiares o amigos los saludaban con una trulla, cantando aguinaldos y compartiendo unos con otros anécdotas, historias y relatos de su vida cotidiana. Con las octavitas, que son fiestas en honor a los Reyes de Oriente, nuestros abuelos continuaban con este ir y venir, de barrio en barrio y de pueblo en pueblo. Cada rey mago tenía su día propio y se describían así: Gaspar - Emperador de Oriente que llevó como obsequio al recién nacido incienso, simbolizando la oración y se utilizaba en esa región en los templos para adorar a Dios. Este Rey se honra el dia seis (6) de enero. Melchor – Sultán de Arabia, el mayor de los magos. Su obsequio al niño fue oro, en representación de su reino en la tierra. Este rey se honra el siete (7) de enero. Baltasar – Rey de Nubia y regidor de Etiopía, dio como obsequio a Jesús, mirra, aceite muy valioso que simboliza sufrimiento. Este Rey se honra el ocho (8) de enero. Víspera y Día de los Tres Reyes Magos En víspera de reyes los niños en Puerto Rico coloca debajo de su cama una caja llena de hierba fresca la que cortan y recogen ellos mismos, los más pequeños ayudados por sus padres. También algunos les llevan cajas con hierba a tíos y abuelos. Escriben cartas a los reyes magos pidiendo sus deseos. Esa noche se acuestan más temprano que nunca ya que si no lo hacen los Reyes seguirán de largo y no entrarán a sus casas. Al otro día se levantan, más temprano que nuca antes, buscan debajo de sus camas y ahí encuentran que la hierba ya no está y a cambio los Reyes Magos dejan juguetes, los cuales disfrutan junto a su familia y/o amiguitos. Este Día de Reyes es también motivo de celebración y fiesta con la acostumbrada música, baile y comidas típicas. Es un día de compartir y celebrar en familia.
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